Hoy recordamos un momento lleno de amor, entrega y significado: la Última Cena.
Un espacio íntimo donde Jesús compartió con los suyos, no solo pan y vino, sino su corazón.
En medio de la incertidumbre, Él eligió amar, servir y quedarse en cada gesto. Nos enseñó que incluso en los momentos más difíciles, el amor siempre debe ser nuestra mayor respuesta.
Que este tiempo nos invite a reflexionar, a valorar lo que tenemos y a vivir con un corazón dispuesto a dar, perdonar y amar como Él lo hizo.
🍞✨ Porque en cada acto de amor sincero, su presencia sigue viva.
Promotoría: Misión Internacional Casa de Oración